Destrucción bajo el paso del ciclón Harvey

Las tareas de rescate continúan en numerosas localidades de Texas tras el paso del devastador ciclón Harvey, que ha causado ya más de 47 muertos y decenas de miles de desplazados, y ahora amenaza la zona fronteriza con la vecina Luisiana.

En Houston, la ciudad más afectada y donde afortunadamente no ha llovido en las últimas 24 horas, más de 32.000 personas se encuentran alojadas en refugios temporales mientras prosiguen las labores de búsqueda y rescate de damnificados.

Las averiguaciones más recientes indican que la tormenta y las subsiguientes inundaciones destruyeron casi 7.000 viviendas y causaron daños graves a más de 37.000, según el Departamento de Seguridad Pública de Texas.

Al problema de las inundaciones, calificadas de “catastróficas” por las autoridades, se sumaron varias explosiones en una planta química Arkema Inc. en Crosby, 25 kilómetros al nordeste de Houston, lo que provocó que las autoridades evacuasen un área de casi dos kilómetros en su entorno ante el peligro de nuevas explosiones.

Además, las inundaciones también volcaron dos tanques de almacenaje de petróleo en el sur de Texas, derramando casi 113.000 litros (30.000 galones) de crudo. No quedaba claro de inmediato si se pudo limpiar algo de ese combustible. Se estima que al ceder las aguas se harán evidentes otros daños a la infraestructura petrolera del estado.

En Port Arthur, donde viven 50.000 personas, se encuentra Motiva, la mayor refinería de petróleo de EE.UU., que este miércoles anunció su cierre temporal “en respuesta a las crecientes inundaciones”.

Dado que esta zona de Texas es el corazón de la industria de refino de petróleo de EE.UU., se calcula que casi un 25 % del total de la capacidad del país se encuentra paralizada, lo que los expertos aseguran tendrá un impacto en los precios de la gasolina.