Gasto en subsidios equivale al 50 % del PIB y a toda la deuda de Ecuador

Ecuador ha gastado en subsidios de combustibles (gasolinas, diésel y gas) $ 54.269 millones entre 2005 y 2018. Se trata de una millonaria cantidad equivalente al 50 % del PIB y que llega prácticamente al total de la deuda externa actual. La cifra nace del cálculo realizado por el Ministerio de Economía y Finanzas, con base en los datos de Petroecuador, tomando en cuenta no solo los costos de producción e importación, sino también los costos de oportunidad, es decir, la diferencia entre el precio interno y el internacional, multiplicado por la cantidad vendida de combustibles. La semana pasada, el Gobierno anunció la eliminación del subsidio a la gasolina extra, ecopaís y al diésel. La súper ya estaba liberalizada y el gas no se toca. El anuncio causó malestar social y protestas fuertemente reprimidas. Los transportistas realizaron dos días de paro.

Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de julio, los subsidios aparecen en Ecuador en 1974, cuando el alza de los precios internacionales llevaron a un aumento de los ingresos del Gobierno. En ese momento, el régimen militar introdujo subsidios a los combustibles para fortalecer su poder y apoyar a los hogares vulnerables. El BID indicaba en ese momento: “La eliminación de estos subsidios produciría claros beneficios económicos y ambientales, ayudando a cumplir los objetivos climáticos establecidos en el Acuerdo de París. Sin embargo, los posibles efectos adversos en los hogares vulnerables pueden dificultar políticamente las reformas”. Y explicaba que era posible aminorar el impacto con transferencias económicas a los más vulnerables.

Fernando Santos Alvite, exministro de Energía, recuerda que el país adoptó la política de subsidios a los combustibles a través de la Ley de Hidrocarburos, que era una copia de otros países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y que establecía el subsidio. Adicionalmente, al construirse la Refinería de Esmeraldas había la ventaja de que Ecuador se abastecía con el combustible refinado y el subsidio no era tan representativo, era tolerable. El problema surgió cuando por un lado, Ecuador comenzó a consumir derivados por sobre lo que refinaba, y cuando se registraron los altos precios del petróleo de hasta $ 100.

Fuente: «El Universo»