El presidente electo de México está listo para asumir su nuevo cargo

Andrés López Obrador anunció este domingo medio centenar de acciones, entre ellas rebajarse el sueldo un 60%, para combatir la corrupción y poner fin a los excesos de la alta burocracia en el Gobierno. Los cincuenta puntos permitirán al líder de Morena afianzar sus principales promesas de campaña y dar rostro a su Administración, que inicia el 1 de diciembre.

A lo largo de esta semana, el ganador de los comicios del pasado 1 de julio, ha brindado información a lo que será su Gobierno. El martes, López Obrador se reunió a puerta cerrada con los legisladores electos de su partido, que controlarán tanto la Cámara de Diputados, como el Senado.

Un diputado que acudió a la reunión, relató los diversos agravios y agendas que salieron a aflorar de entre los parlamentarios. Entre ellos, una legisladora del Estado de México que pidió durante ocho minutos al presidente electo atender con urgencia el problema de la basura en un populoso municipio colindante con Ciudad de México.

El presidente electo se ha convertido en el gran receptáculo de la esperanza mexicana. No son solo los ciudadanos, los que peregrinan a su casa de transición con la esperanza de obtener un empleo o alguna ayuda económica, también los representantes populares acuden a él como el “salvador” que puede arreglar los problemas del país, por más complicados que parezcan. “Tenemos que administrar las expectativas”, aseguró Mario Delgado, próximo legislador de Morena.

López Obrador ha pedido a sus seguidores centrarse en la agenda prioritaria: la del combate a los excesos de los políticos y lo que él llama la austeridad republicana. El político leyó la cartilla a los militantes de su partido que irán al Congreso. “No va a ser más de lo mismo… Nada de politiquería, no hacer política en el viejo molde de la política tradicional. Ese molde se hizo pedazos el 1 de julio. La gente ya no quiere políticos corruptos, prepotentes, fantoches, falsos, mentirosos. Hay que tener presente eso. No vayan a salir con sus tonterías porque la gente se los va a reprochar”.

Este catálogo de buenas intenciones exige al próximo Congreso dos reformas urgentes. La primera es a la ley orgánica de la Administración, lo que permitiría modificar las estructuras de los ministerios y sus cargos. La segunda, quizá más importante, es la reforma al artículo 127 de la Constitución mexicana, que regula los salarios máximos de los funcionarios. “Ese es el eje del programa de austeridad”, señala Delgado, quien buscará convertirse en el líder de la bancada de Morena junto a otros veteranos ex legisladores.

Una iniciativa para reformar el artículo citado, que debió haber sido modificado hace ocho años con una legislación secundaria, pretende recortar la abismal brecha salarial, a veces de hasta 17 y 18 veces, que existe entre los altos cargos y sus empleados.

El juez presidente del Supremo mexicano, por ejemplo, con sus casi siete millones de pesos anuales (370.000 dólares), gana en un día lo mismo que un jefe de departamento en un mes. Los diputados buscan implementar una regla de proporcionalidad salarial que evite la diferencia entre jefe y empleado rebase 12 veces el sueldo entre el primero y último.

Esta medida permitirá a López Obrador un ahorro de 156.000 millones de pesos (8.000 millones de dólares), de acuerdo con una propuesta de ley de 2016.

Es por allí donde el nuevo presidente pretenda arrancar su nueva etapa. Su salario pasaría de los 270.000 pesos mensuales (14.000 dólares) que ingresa Enrique Peña Nieto, a cobrar 108.000 (5.700 dólares). Es el primer paso para hacer valer un artículo constitucional que hoy es letra muerta porque ordena que nadie del Gobierno puede ganar más que el presidente.

 

C.B.