Pérdidas económicas por cierre de paso fronterizo

El comercio internacional y el transporte de carga presentan afectaciones por el cierre del puente internacional de Rumichaca dispuesto por el Gobierno de Colombia desde las 00:01 del miércoles.

Patricio Rodríguez, presidente de la Asociación de Transporte Pesado de Carchi, señala que diariamente circulan 100 tracto-mulas por el viaducto. Horas antes de la suspensión, más de un centenar de unidades con mercaderías y vehículos ensamblados procedentes de territorio colombiano tomaban ubicación en la vía de ingreso a Tulcán, a 100 metros del viaducto binacional de Rumichaca.

Rodríguez explicó que quienes no hayan logrado ingresar a Ecuador o hacia Colombia antes del bloqueo y quedaron atascados en uno de los dos lados de la frontera deben invertir adicionalmente 200 dólares por día.

Jairo Colmenares, conductor de Medellín-Colombia, manifestó que debieron acelerar los tiempos de llegada a la frontera con carga internacional para no quedarse atrapados en territorio colombiano, mientras dura la paralización que además rige en todos los pasos fronterizos (terrestres y fluviales) con Perú, Brasil y Venezuela.

Nelson Cano, expresidente de la Cámara de Comercio de Tulcán y experto en temas de comercio binacional, sostiene que un cierre diario de la frontera provoca un millón de dólares en pérdidas.

Hoy se desarrolla un paro nacional en Colombia que advierte una posible alteración del orden público. Las vallas que han sido colocadas para obstruir la movilidad, de acuerdo con la disposición gubernamental colombiana, serán retiradas este viernes a las 05:00, según información proporcionada por Christian Krüger, director general de Migración Colombia.

En Ecuador también permanecen cerrados el puente sobre el río San Miguel, en Lago Agrio, Sucumbíos, que comunica con Putumayo, Colombia, y el ducto Tufiño (Ecuador)-Chiles (Colombia), ubicado a 18 km de Tulcán.

No obstante, han sido clausurados los pasos carrozables fronterizos de Urbina y El Carmelo, en Carchi, donde ejercen control vigilantes aduaneros, militares y policías ecuatorianos. Según denuncias de los pobladores de estas poblaciones, estas rutas están siendo utilizadas por organizaciones que movilizan a venezolanos, a quienes les cobran 30 dólares para dejarlos en la parroquia de Julio Andrade, localizada a 20 kilómetros de Tulcán.

Fuente: El Universo

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