Los presidentes y gobiernos de la región reaccionaron al operativo militar que Estados Unidos realizó los primeros días del año en Venezuela que llevó a la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro, con mensajes que expusieron las marcadas diferencias sobre la crisis en Venezuela y el rol de Washington.
Uno de los primeros en pronunciarse fue el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien desde la madrugada estuvo siguiendo los reportes de las explosiones en Caracas y otras ciudades del país. Posteriormente, expresó que su Gobierno “rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina” y pidió paz y diálogo. “Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz”, agregó.
Javier Milei, presidente de Argentina, aliado cercano del mandatario de EE.UU., Donald Trump, celebró el operativo con un mensaje en su cuenta de X: “La libertad avanza”. La Cancillería argentina dijo luego en un comunicado que “valora la decisión y la determinación” de Trump y manifestó su confianza en que la captura de Maduro “un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región y, al mismo tiempo, abran una etapa que permita al pueblo venezolano recuperar plenamente la democracia”. Además, el Gobierno dijo que espera que “esta nueva situación” posibilite que la oposición llegue al poder “conforme a la voluntad popular expresada en las urnas”, en referencia a las elecciones de 2024.
Dos días después de la intervención de EEUU a Venezuela, se convocó de forma urgente el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas ONU, este lunes 5 de enero.
Ante el órgano más poderoso de la ONU, los represen de la mayoría de los países participantes se mostraron críticos, aunque a veces de manera indirecta, la intervención del presidente estadounidense Donald Trump en el país sudamericano y sus recientes comentarios que señalan la posibilidad de expandir la acción militar a otros países, como Colombia y México, por señalamientos de narcotráfico. El presidente estadounidense también ha renovado su amenaza de tomar el territorio danés de Groenlandia por lo que dice son cuestiones de seguridad de su país.
Dinamarca, que tiene jurisdicción sobre la isla rica en minerales, denunció cuidadosamente la posibilidad de que Estados Unidos tome Groenlandia sin mencionar a su aliado de la OTAN por nombre.
El enviado estadounidense Mike Waltz dijo que fue una “operación de aplicación de la ley quirúrgica” y criticó al Consejo de Seguridad de la ONU por cuestionarla.
“Si las Naciones Unidas en este cuerpo confieren legitimidad a un narcoterrorista ilegítimo con el mismo tratamiento en esta carta de un presidente democráticamente elegido o jefe de Estado, ¿qué tipo de organización es esta?”, expresó Waltz en la sesión del Consejo de Seguridad.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se expresó “profundamente preocupado de que no se hayan respetado las normas del derecho internacional con respecto a la acción militar del 3 de enero”. Dijo que la acción “grave” de Estados Unidos podría sentar un precedente para cómo serán las relaciones futuras entre naciones.
China y Rusia, que también son miembros permanentes del Consejo de Seguridad, pidieron al organismo de la ONU que se una para rechazar que el gobierno estadounidense regrese a una “era de anarquía”.
“No podemos permitir que Estados Unidos se proclame a sí mismo como una especie de juez supremo, que tiene el derecho de invadir cualquier país, de etiquetar culpables, de dictar y hacer cumplir castigos sin tener en cuenta las nociones de derecho internacional, soberanía y no intervención”, aseguró el embajador ruso Vassily Nebenzia
El mismo día (lunes 5 de enero) se desarrolló la primera audiencia para formular cargos, en la que Nicolás Maduro se declaró inocente en su primera comparecencia en un tribunal de Manhattan.






